Este es el espacio de Séptimo Personaje, un equipo de artistas que desde 2004 trabaja de manera integral para cada una de las realizaciones.


Abordamos las obras de teatro desde las ideas y creación literaria, la puesta en escena, el trabajo actoral, la composición musical, la creación de escenografía, utilería y vestuario y el diseño de imagen, gráfica y luces.

Con nuestro trabajo pretendemos alcanzar la magia, esa que no se comprende racionalmente, la magia de una leyenda, de un cuento, de historias que generosamente pueden abrirnos caminos en nuestra manera de pensar, de sentir, personajes que ayuden a despertar vivencias propias y quizás, como en un sueño utópico, podamos crear una nueva realidad... y que ese... sea nuestro secreto compartido.

Nuestra Búsqueda:

Para nosotros hacer teatro para chicos es un desafío, elaboramos cuidadosamente cada significado en torno al mundo alegórico, lenguaje que en los niños permanece intacto.
Trazamos reglas de juego para que la picardía y el despojo se encarguen de inventar infinitos mundos.

En este maravilloso contexto, donde todo es posible, solo queda encontrar esas historias, esos personajes que andan dando vueltas y como actores y creadores trabajar arduamente en la pluralidad de significados y en el constante crecimiento

Desde este espíritu y con mucho esfuerzo y compromiso todas las expresiones artísticas intervienen ocupando su lugar en el todo: actuación (dramatización de actores o títeres), dramaturgia (construcción literaria de la historia representada), música (composiciones musicales y trabajos sonoros que incluyen diversos estilos musicales), plástica (escenografía, utilería y maquillaje) e iluminación.

Nuestra mirada hacia los más pequeños:

Nuestro trabajo es que estos aspectos artísticos no participen de manera independiente y aislada sino que logren fusionarse armoniosamente. Es así como los niños perciben desde todos sus sentidos esta fusión con una concepción espacial y temporal diferente a la cotidiana y más cercana a la fantasía y al juego. Esto permite a los niños movilizar una rica gama de experiencias de aprendizaje: propicia procesos de identificación que llevan a compartir diferentes emociones y avatares que viven los personajes, sugiere muchas realidades que favorecen el desarrollo de la imaginación, la creatividad y el pensamiento crítico. Ni el prototipo de bueno ni el de malo están en nuestras obras, creemos, no solo que eso le da una visión lineal, sino que también pone a los niños como pasivos espectadores en donde no hay nada por descubrir, solo estar “de un bando o del otro”, seguir fomentando eso sin asumir la tarea de humanizar los personajes es sumarse a la saturación de estímulos que opaca el desarrollo de su creatividad.

Los chicos nos enseñan

a sonreir

a ser frescos

a ser terriblemente honestos

a inventar colores si un arco iris está gris

a regalar ojos de asombro cuando estamos viviendo una historia

a dar un abrazo enorme como si fuéramos amiguitos

a hacer la pregunta mas ocurrente y disparatada

a dejar pensando con un gesto

a hacer que los mas grandes nos reencontremos con el entusiasmo, con algún cuento olvidado, con la inocencia

y sobre todo nos enseñan a abrir la puerta para ir a jugar.